¿Por qué esta técnica es fundamental?
Cerrar una pieza redonda (como la cabeza, el cuerpo o la pelota de un amigurumi) cuando nos quedan los últimos 6 puntos bajos suele dejar un pequeño pico o bulto pronunciado si se frunce el hilo de forma equivocada. El cierre invisible deja la superficie totalmente plana y redondeada.
Para ejecutar un cierre invisible perfecto, cortamos el hilo dejando una hebra de unos 15 cm, la enhebramos en una aguja lanera y pasamos la aguja por la hebra delantera (FLO) de cada uno de los últimos 6 puntos de fuera hacia adentro. Al tirar suavemente del hilo, la abertura se contrae de forma perfecta y lisa.