¿Por qué esta técnica es fundamental?
La diferencia entre un amigurumi de aspecto profesional y uno aficionado radica en dos factores clave: mantener una tensión pareja durante todo el tejido y conseguir un rellenado uniforme sin abultamientos ni zonas vacías.
Un ganchillo demasiado grande o una tensión floja generan huecos por los que asoma la fibra sintética blanca. Por el contrario, un tejido apretado con aguja pequeña (ej. aguja de 3 mm para hilo de 4 mm) crea una malla tupida que retiene el relleno y le da una firmeza perfecta al muñeco.